Entiéndase el título como se quiera. Porque el 23 de mayo de 2010 Perdidos (Lost) nos dejó un vacío en lo más profundo de nuestra alma seriéfila cuando vimos por última vez esas letras blancas sobre fondo negro. Ese último LOST que nos provocaba sensaciones contradictorias: confusión, emoción, tristeza, esperanza… Que nos hizo entender, entre lágrimas, que hasta ahí habíamos llegado. Y, a su vez, ese vacío nos ha dejado perdidos, desamparados.
